1931 El Arte del Cocktelero Europeo (cuarta edicion) by Ignacio Domenech

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El arte del cocktelero europeo

y apio blanco triturado, o emplear raíz de apio; una vez efectuada esta mezcla y sazonada de sal y pimienta, se reparte entre dos rebanadas de pan untadas ligeramente con manteca. Esta clase de emparedados pueden ser más o menos grandes o pequeños. En América son muy populares unos emparedados a base de quesos a la crema mezclada con jaleas de frutas, ambas cosas empastadas, y distribuidas en rebanadas de pan untadas con manteca, saliéndose preparar con pan de centeno integral, o con bizcochos largos, hechos a base de no estar ni muy azucarados ni muy salados, también resultan muy sabrosos. Los emparedados a base de pepinos conservados a base de vinagreta, o con lechuga sazonada de mahonesa, las rebanadas de diferentes clases de pan ligeramente untadas con manteca. Referente a la lechuga, en Amé rica recomiendan que no se trinche la lechuga cori el cuchillo, pero sí cor tarla a pedacitos con los dedos, a fin de que no se ablande tan pronto; a la lechuga le suelen también mezclar sardinas reducidas en puré grueso, sazonándose con unas gotas de aceite y vinagre de vino. También los com ponen con sardinas en aceite rotas, puestas en medio de la lechuga de cada sandwich o emparedado.. Eln muchas ocasiones he hablado de esta clase de frivolidades de co cina: mucho me queda que decir para otra ocasión; ahora no, sin que termine este trabajo, para explicar uno a uno los bocadillos que gustan mucho a los españoles, como son las almendras saladas, bocadillo exquisito que también podrían en algunos bares incorporarlo en su repertorio, para excitar a beber vermouths, jerez, manzanilla y otros vinos españoles ex quisitos: me refiero a las Almendras tostadas y saladas tostadas diariamen te, cantidad apropiada a las necesidades de cada casa. Lo que no encuentro tan oportuno es incorporarlo en comidas de etiqueta, como me ha ocurrido en una comida que di de veinte cubiertos en casa de una familia de potentados, en que me exigieron estas almendras para distribuirlas sobre el mantel, puestas en diminutos platitos de cristal para que fueran picando unos y otros, al empezar o entre plato y plato, durante la comida; por la noche, aunque resulten agradabilísimas, hace que se beba más inoportunamente, y se consigue desvirtuar fácilmente el sabor de los platos y la oportuni dad de los vinos. Veamos ahora cómo se preparan estas almendras. ALMENDRAS TOSTADAS Y SALADAS Se escogen almendras dulces, se mondan, dándoles primero unos her vores con agua; una vez mondadas, se secan con un paño; seguidamente se ponen en una tartera con aceite, se meten al horno; un poco antes de que empiecen a tostarse se espolvorean con sal fina corriente, un poco abundante; se remueven bien para que queden bien rociadas de aceite y sal, se van tostando y removiendo hasta que queden bien tostadas, a tono un poco subido. Logrado este punto, se escurren en un colador y se meten un poco a la boca del horno; luego se retiran, se quedan secas, es decir, sin que tengan aceite, y al quedar frías se reparten en los platitos. ' Hay quien las fríen con aceite a la sartén puesta sobre fuego vivo salándolas con suficiente sal fina después. '

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